lunes, 25 de julio de 2022

Altercados. Parte Segunda.

Hubo un tiempo en el que "futuro" fue una palabra grandiosa. En el que creímos que "movimiento" era sinónimo de avance. En el que la esperanza de oír nuevas palabras, sentir nuevas emociones y vivir otras vidas se grabó en la corteza cerebral con la ingenuidad adolescente del «te quiero»  en la corteza de un árbol. ¿Quién tiene hoy cuerpo para eso? Hoy, cuando la humanidad se ha cansado de sus juguetes y aún a la espera de que el metaverso inaugure nuevas formas de ir de tiendas, tristemente, la utopía ha adquirido todo su sentido: nuestros sueños no se hallan en ningún lugar.  ¿Ni siquiera en los corazones?

Suerte que la Corporación tiene un estómago de hierro y una compasión casi cristiana porque, en verdad, a sus ojos, hacer scroll es tasar el desastre. Los ideales han dejado paso a lo insustancial con un jersey de cuello vuelto.

Ahora imaginad, imaginad que el cristal se rompiera y pudiérais formar parte viva de todas esas representaciones de estilos de vida exitosos y aceptación social desmedida. Alicia a través de la tablet. Estrategias lowcost fundiéndose en un solo cuerpo con vuestros deseos más íntimos. Es casi erótico. 

Your future dream is a shopping scheme?

La Coporación sugiere algo:  cojamos todas nuestras ideas y situémoslas más allá del horizonte. Donde no podamos alcanzarlas nunca y donde nunca se parezcan a "lo que hay".  Donde su tensión sea constante y  su fuerza se ejerza más allá del futuro. Donde para alcanzarlas haya que inventarse caminos...

y  andarlo solos, si hace falta.

Vuestra, La Corporación.